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12/12/16

Cero K — Don DeLillo

Martín Cristal

Como en Cosmópolis —su novela llevada al cine por David Cronenberg—, Don DeLillo (Nueva York, 1936) acota en Cero K un espacio donde sus personajes puedan circunscribir su pensamiento y discutir algún aspecto de la cultura contemporánea. Esta vez ese lugar no es una lujosa limusina tecno que atraviesa Manhattan, sino un contradictorio complejo edilicio, tan minimalista como laberíntico, situado cerca de la frontera entre Kazajistán y Kirguistán. Los temas centrales no son el dinero y el poder, sino la muerte y nuestra ansiedad por trascenderla: tener (o fabricarnos) un más allá, insertar otra moneda —todas las monedas— para seguir jugando.

En ese edificio “apenas verosímil” se congelan cuerpos de personas pudientes cercanas a la muerte, hasta que la tecnología pueda despertarlos. Su aislamiento premeditado se basa en “fuentes de energía duraderas y potentes sistemas mecanizados. Muros blindados y suelos reforzados. Redundancia estructural. Seguridad antiincendios. Patrullas de seguridad por tierra y aire. Ciberdefensa elaborada”. Su diseño también busca promover una reflexión específica: “Estamos aquí para replantearnos todo lo que tenga que ver con el fin de la vida”.

18/8/16

Cero K — Don DeLillo

Demian Paredes   /   Desde la antigua leyenda de Gilgamesh, hasta la reciente serie Wayward Pines (con sus atmósferas-homenaje davidlyncheanos), la muerte –con su infinidad de avatares, y en particular el deseo de poder superarla, evitarla, trascenderla, y alcanzar así alguna clase de “vida eterna” o “futura”– es tema-protagonista de muchas historias, en una infinidad de obras de arte (solo para quedarnos en el campo literario, y no hacer un largo listado de películas de todo tipo y color, recordemos, apenas, entre los clásicos, a Goethe, a Giacomo Leopardi, con su Diálogo entre la Moda y la Muerte, y a José Saramago, con Las intermitencias de la muerte). Y es esta una dimensión que también explora, y no por primera vez, el escritor norteamericano Don DeLillo, en su última novela, Cero K. 

Nuevamente –y con lejanos orígenes en la clásica trilogía “distópica” que conforman las novelas Nosotros, de Zamiatin, Un mundo feliz, de Huxley, y 1984, de Orwell–, DeLillo persigue los ocultos movimientos de distintos personajes, y los propios móviles, también generalmente indescifrables o insondables en último término. La tecno-ficción de DeLillo, aun la ambientada en el siglo XXI, se hace eco –de algún modo, cuando no explícitamente– de aquellas novelas “que vienen del frío” (de espionaje, policiales), del “equilibrio de terror” establecido entre la URSS y EE.UU. en el mundo de la posguerra.

Not@s editoriales

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'Das Kapital' fully digitized — Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam
Karl Marx: Prólogo a la primera edición alemana de El Capital — El Viejo Topo
Manuel Sacristán: Prólogo de la edición catalana de El Capital — Rebelión
Jaime Ortega Reyna: Marx y Freud en América Latina — AcademiaEdu
Andrea Baldazzini: Note su “Il Mediterraneo” di Fernand Braudel — Pandora
Las ediciones de la obra de Gramsci — Mundo Untref
Reyes Mate: Correspondencia entre Theodor Adorno & Gershom Scholem: razón y mística — ABC
Reseña crítica de 'The Limehouse Golem': caza al asesino, la búsqueda de un psicópata en el Londres de finales del siglo XIX — El Mundo