12/3/17

Sobre la novela “Patria” de Fernando Aramburu

Ramón Zallo

La crítica literaria de la novela “Patria” de Fernando Aramburu supongo que la harán personas más competentes que yo por lo que, a este respecto, me limitaré a algunos comentarios de lector para centrarme más en el universo social y político que nos dibuja.
La batalla del relato político
Si la novela de Fernando Aramburu ha tenido tanto éxito de ventas y crítica y causado tanto impacto será porque algo ha hecho bien pero, sobre todo, porque –dada la interesada promoción y las críticas laudatorias, muchas de ellas muy exageradas tanto en lo literario como lo político- le ha venido bien al stablishment, especialmente en la llamada batalla por el relato sobre la situación dramática que se ha vivido en el País Vasco, pero también en España en los últimos 40 años.

Una batalla en parte inútil porque siempre habrá relatos en plural, y el que plantea Aramburu es uno más y, por lo que explicaré luego, bastante parcial y maniqueo, que mezclando prejuicios y verdades absolutas que no lo son tanto, nos presenta un país irreconocible que se parece, en los comportamientos colectivos, más a la Sicilia de la mafia y la omertá que a la sociedad vasca permanentemente movilizada desde 1978 protestando por los desmanes de uno y otro lado.

Not@s editoriales

Karl Marx & Friedrich Engels: Prólogos a varias ediciones del Manifiesto del Partido Comunista Flacso
'Das Kapital' fully digitized — Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam
Karl Marx: Prólogo a la primera edición alemana de El Capital — El Viejo Topo
Manuel Sacristán: Prólogo de la edición catalana de El Capital — Rebelión
Jaime Ortega Reyna: Marx y Freud en América Latina — AcademiaEdu
Andrea Baldazzini: Note su “Il Mediterraneo” di Fernand Braudel — Pandora
Las ediciones de la obra de Gramsci — Mundo Untref
Reyes Mate: Correspondencia entre Theodor Adorno & Gershom Scholem: razón y mística — ABC
Reseña crítica de 'The Limehouse Golem': caza al asesino, la búsqueda de un psicópata en el Londres de finales del siglo XIX — El Mundo