25/9/17

Genealogía de una historia y de un historiador — 'Democracia y Socialismo' de E.P. Thompson

“… es difícil ver con entusiasmo y euforia la toma del poder estatal por parte de cualquier vanguardia, más allá de cuán dedicados y abnegados sean sus miembros. Porque no queremos la conquista del poder por parte de la vanguardia, sino la distribución de éste entre la gente”.  E.P. Thompson, “La nueva izquierda”, 1959.

Carlos Alberto Ríos Gordillo

1. El casi medio millar de páginas que componen esta edición [*], cuidada y comentada por Alejandro Estrella González, prologada por Bryan Palmer y finamente traducida por América Bustamante Piedragil, integran uno de los libros (disponible también en versión ePub) más excepcionales de la producción thompsoniana. Pero esta característica no se debe a su condición de inédito (particularmente en nuestro idioma), o por el hecho de ser una compilación de los debates del historiador militante, sino por haber reunido todo un momento de su reflexión política e intelectual entre 1957 y 1962: la época de crisis de los partidos comunistas europeos, que desembocó en la salida de C. Hill, R. Hilton, G. Rudé, D. Lessing, E.P y D. Thompson, de las filas del Partido Comunista de la Gran Bretaña (PCGB); los años en los cuales E.P. Thompson había publicado ya William Morris (1955) y se encontraba escribiendo La formación de la clase obrera en Inglaterra (1963).

 De esta forma, al ser considerados como un hecho de biografía intelectual, los ensayos muestran las claves que han hecho importante a esta última obra, tanto para sus contemporáneos como para nosotros. Pero más allá del nexo genético con La formación… su carácter excepcional no puede ser reducido a la mera antesala de esta última obra, sino al hecho de revelar una concepción de la historia y el sentido pragmático de la misma, compenetradas por la inseparable relación entre teoría y política. Para Thompson, la historia es una ciencia que nos permite pensar el mundo desde que intentamos transformarlo. Esto representa uno de los caracteres fundamentales del comunismo científico, que se afirma como un “proyecto a la vez científico y revolucionario; aún más, revolucionario por ser científico y científico por ser revolucionario”, como decía Bolívar Echeverría (1986:39), añadiendo: “Es por un lado una exigencia que aparece en el terreno propio de la teoría, es por otro una exigencia que viene directamente de la revolución”, es decir: “como teoría que participa en la revolución y teoría sobre la revolución” (1986:40). Esta vinculación entre teoría y política, entre proyecto científico y proyecto revolucionario, es aquí planteada por Thompson de modo tan eminente y categórico que es difícil de encontrar en otras compilaciones como Costumbres en común, Thompson. Obra esencial, o Agenda para una historia radical, y tampoco en Opción cero, La guerra de las galaxias y Nuestras libertades y nuestras vidas. De esta manera, la originalidad de esta edición (que guarda más parecido con Miseria de la teoría) se debe a que muestra lo que otros libros no hacen de igual manera: una concepción histórica que se caracteriza por la comprensión profunda del presente, encontrando en el pasado las experiencias que iluminan el tiempo actual, para transformarlo en una dirección precisa: el programa del humanismo socialista de la Nueva Izquierda.  

2. A partir del debate intelectual crítico, radical, a menudo irónico y hasta iracundo, con tintes de poeta y gusto por la literatura, basado en un saber enciclopédico de la historia y la cultura de la Isla, como de sus hombres y sus costumbres y tradiciones, en los ocho capítulos del libro: “El socialismo y los intelectuales”, “El socialismo y los intelectuales. Una réplica”, “El humanismo socialista. Una epístola a los filisteos”, “Acción y elección. Una respuesta a la crítica”, “La nueva izquierda”, “El punto de producción”, “Revolución”, “¡Revolución otra vez! O tápate los oídos y corre”, emerge la figura del Thompson rebelde e insumiso que discute dentro de su misma filiación política: la izquierda; campo ideológico: el socialismo; corriente teórica e intelectual: el marxismo; interlocutores: los intelectuales; y tema fundamental: la clase obrera; con la intención de abrir el camino hacia una vía específica de organización política y teórica, que no sólo es algo distinto a lo que existe tanto en la izquierda, el socialismo, el marxismo y la clase obrera de su medio, sino para comprender las opciones de transformación política y edificar así el proyecto de la Nueva izquierda.

Original en sus debates tanto como en su condición de historiador militante, la personalidad de Thompson aparece en estas páginas con una claridad asombrosa. La portentosa erudición del historiador rivaliza con su carácter indomable, la pluma galopante y pugilística con los juicios finos y complejos, el corazón esperanzado y optimista con la incomprensión y la descalificación de sus contemporáneos. A lo largo de las páginas, salpicadas por anécdotas históricas, añejos poemas, frases coloquiales y parábolas religiosas (cuya traducción debió ser todo un reto), además de las experiencias cercanas emanadas de sus alumnos adultos y de los sujetos que él estudiaba, el lector se ve inmerso en un campo de batalla (contextualizado y explicado a fondo por el editor) que muestra la peculiaridad de las condiciones inglesas para edificar el socialismo y las dificultades para echarlo a andar, así como los referentes propios de su tradición libertaria: sus costumbres y rasgos conservadores, sus libertades y sus vidas, la apatía y el conformismo, o la acción de los hombres, sujetos históricos por excelencia, por transformar una y otra vez sus condiciones reales de existencia. De este modo, las polémicas definen lo que para él significa la historia y el oficio de historiador.

E.P. Thompson
A propósito de ello, una anécdota en el Prólogo ilustra bien ese significado. En 1978, el entonces joven historiador Bryan Palmer le escribió a E. P. Thompson (1924-1993), ya para entonces inmerso en la ardua campaña global contra el desarme nuclear, con la intención de escribir acerca de su trayectoria intelectual en el marco de la historia de la clase obrera canadiense; una tarea que algunos definieron sarcásticamente como: “E.P. Thompson en la nieve” (Ríos-Estrella, 2014: 124). Tenía la intención de estudiar los “artículos académicos mejor conocidos” y a las “polémicas más oscuras”. La respuesta tuvo el efecto de un cataclismo: “¡Al diablo con tu esnobismo académico transatlántico!” En lo que respecta al movimiento socialista británico, las polémicas son bien conocidas; los oscuros son los artículos académicos”. Y Thompson agregó una frase sintomática: “Todo depende de dónde te encuentres. ¿O no?”. Ante ello, Palmer escribió: “Es evidente que yo estaba en el lugar equivocado, y había sido bruscamente devuelto al lugar al que pertenecía” (2016: 11).

3. ¿Por qué las polémicas que Thompson escribió sobre el movimiento socialista británico, a pesar de toda su importancia, fueron consideradas “obscuras”, y hasta hoy día fueron editadas en un libro, permitiéndonos así poder ubicarlas en el lugar que les corresponde? “Todo depende de dónde te encuentres”, decía Thompson. Es decir, el lugar al que hace referencia es el medio social y su época. Si Bryan Palmer ha considerado (Ríos-Estrella, 2014: 114) que Thompson “esculpió el camino por el cual transitó”, y su trayectoria es entonces la de un transgresor, “cuya innovación e imaginación provinieron siempre de sus discusiones frente a una tradición específica, incluso frente aquellas que él mismo adoptó” (2014:115), entonces, de acuerdo con el historiador canadiense: “éste es el punto de vista de un transgresor, de alguien que se ha ubicado a sí mismo en los márgenes y que disfruta de ese estatus.” (2014:115)

De este modo, es evidente que el camino deber ser visto a través de la acción (the agency) del historiador británico, al igual que por las objeciones y oposiciones con las cuales se enfrentó en su medio y en su época. Si E.P. Thompson consideraba que sus polémicas eran “bien conocidas” en el movimiento socialista británico, lo fueron sobre todo a través de las objeciones y oposiciones que generaron: con el Partido Comunista de la Gran Bretaña (y el Soviético, por añadidura); con el marxismo estalinista y el marxismo del grupo de los historiadores marxistas británicos (el debate con Perry Anderson, pero también con Eric Hobsbawm), la izquierda de la Isla y la del continente. El libro está atravesado por las incomprensiones y hasta descalificaciones que Thompson recibe de sus contemporáneos, muchos de los cuales lo consideraron “idealista” y hasta “revisionista” (Thompson, 2016:233). Algo parecido ocurrió con el medio académico. En primer lugar, los debates en las tres revistas de la Nueva Izquierda que agrupaban los artículos thompsonianos: Universities and Left Review, New Reasoner y las primeras ediciones de New Left Review, se nuclearon en grupos heterogéneos nacidos con la crisis del PCGB, o en torno del Socialist Club, con “dificultades y organizativas de diferente signo” (Estrella, 2016: 45), finalmente sumaron esfuerzos en una sola publicación para no sucumbir por separado: la New Left Review, que no llegó, como dice Alejandro Estrella: “a ocupar una posición de dominio sobre sus competidores, ni en el campo intelectual ni en el político” (2016: 46). Y en segundo lugar, estos debates fueron considerados políticos pero no académicos. Esta percepción reduccionista, sumada a la apatía y falta de compromiso de los intelectuales, la preponderancia del academicismo y hasta la burocratización de las universidades inglesas (donde además el marxismo era diluido para ser filtrado ya adecentado, sin esa violencia revolucionaria que es una excentricidad para tan importante teoría), aunado al hecho de que la historia enseñada en Oxford y Cambridge era una disciplina académica y tradicional, representan las oposiciones que jugaron en contra de los artículos de Thompson.

De esta manera, el carácter transgresor de Thompson, que a menudo le generaba “la sensación de estar solo” (Ríos-Estrella, 2014: 116), generó condiciones adversas para la recepción de sus artículos, lo cual afectó también la asimilación de su obra posterior. Bryan Palmer ha asegurado que la recepción original de La formación… entre el público angloparlante, fue “más agradable, positiva y entusiasta en Canadá y los Estados Unidos que en Inglaterra”. E incluso, afirmó: “Y creo que actualmente lo sigue siendo” (2014:115).

4. La hipótesis no explica las razones por las que estos artículos han permanecido bajo la sombra durante décadas, tan sólo sugiere el problema. No obstante, la tarea más importante es medir su actualidad entre nosotros, cuando muchas de las objeciones y oposiciones que recibieron han desaparecido, otras se han mantenido y han nacido algunas que no existían en su época (la posmodernidad y el giro lingüístico, por ejemplo); cuando, por el contrario, su asimilación dentro de la historia social, la historia en general y su vinculación con otras ciencias humanas se ha irradiado, aunque en ocasiones son resultados desiguales y contradictorios, generando, como dice Palmer, todo tipo de “interpretaciones y apreciaciones erróneas” (2014, 25). Pero es una tarea que debe ser planteada no sólo entre los intelectuales, sino también entre, con y desde los subalternos o los sujetos políticos e históricos, para que los proyectos intelectuales dialoguen con los proyectos políticos, se conozcan y retroalimenten; para que la enseñanza universitaria no sea neutral, como si la sociedad que pretende estudiar lo fuera realmente, sino crítica, vigilante, comprometida con el presente. “Los filósofos sólo han interpretado el mundo de distintas maneras; de lo que se trata es de transformarlo”, decía Marx en la XI Tesis sobre Feuerbach; una afirmación que podría ser extensiva a los intelectuales sin compromiso, cuya apatía no es más que la señal del conformismo instaurado aquí, y ahora, entre nosotros. Quizá en todo ello podríamos tener una mirada activa hacia estos ensayos de Thompson, que nos enseñan que la historia no es un relato apacible de hechos muertos sino un campo de batalla donde todo se disputa. Si para Thompson la lucha fue su elemento, en la historia encontró las armas necesarias para la transformación de la época que le tocó vivir. Y este es un esfuerzo en el que nuestra generación todavía puede reconocerse. 
Referencias
Echeverría, Bolívar (1986), El discurso crítico de Marx. ERA: México.
Ríos Gordillo, Carlos Alberto y Alejandro Estrella González (2014), “E.P. Thompson y La Formación de la clase obrera en Inglaterra, 50 años después. Entrevista a Bryan Palmer y Marcelo Badaró”, en Trashumante, núm. 4. México, pp. 111-131.


[*] THOMPSON, E.P. Democracia y socialismo. Edición crítica de Alejandro Estrella, Prólogo de Bryan Palmer y traducción de América Bustamante Piedragil. Universidad Autónoma Metropolitana-Cuajimalpa, México, 2016, 429 páginas. Esta reseña se basa en mi texto de presentación al libro, en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, Ciudad de México, 1 de marzo de 2017.
http://www.sinpermiso.info/

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