12/12/16

Cero K — Don DeLillo

Martín Cristal

Como en Cosmópolis —su novela llevada al cine por David Cronenberg—, Don DeLillo (Nueva York, 1936) acota en Cero K un espacio donde sus personajes puedan circunscribir su pensamiento y discutir algún aspecto de la cultura contemporánea. Esta vez ese lugar no es una lujosa limusina tecno que atraviesa Manhattan, sino un contradictorio complejo edilicio, tan minimalista como laberíntico, situado cerca de la frontera entre Kazajistán y Kirguistán. Los temas centrales no son el dinero y el poder, sino la muerte y nuestra ansiedad por trascenderla: tener (o fabricarnos) un más allá, insertar otra moneda —todas las monedas— para seguir jugando.

En ese edificio “apenas verosímil” se congelan cuerpos de personas pudientes cercanas a la muerte, hasta que la tecnología pueda despertarlos. Su aislamiento premeditado se basa en “fuentes de energía duraderas y potentes sistemas mecanizados. Muros blindados y suelos reforzados. Redundancia estructural. Seguridad antiincendios. Patrullas de seguridad por tierra y aire. Ciberdefensa elaborada”. Su diseño también busca promover una reflexión específica: “Estamos aquí para replantearnos todo lo que tenga que ver con el fin de la vida”.

El grito, novela de Florencia Abbate

Florencia Abbate
Demian Paredes

Los acontecimientos del 19 y 20 diciembre de 2001 en Argentina dejaron su marca, como suele ocurrir con todo hecho histórico de magnitud, no solo en la política del país, sino también en su cultura: por ejemplo en el periodismo –ver la compilación titulada La Comuna de Buenos Aires, con entrevistas y artículos de María Moreno–, y en la literatura –en relatos, novelas y poesía–. Un libro aparecido en 2004, El grito, primera novela de Florencia Abbate, acaba de ser reeditado por la [editorial] Eduvim. Allí, la autora recupera aquel “diciembre caliente”, de estallido de la economía, con rebeliones populares y luchas, y la posterior caída de ministros y presidentes.

La Tricontinental. Los pueblos del tercer mundo asaltan el cielo — Saïd Bouamama

Said Bouamama

En enero de 1966 se celebraba en La Habana la Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina, más conocida con el nombre de “Tricontinental”. Participan en ella casi 500 delegados que representan a un centenar de delegaciones procedentes de 82 países. También participan en este acontecimiento histórico observadores de “más de cincuenta organizaciones antiimperialistas nacionales e internacionales de países que no pertenecen a estos tres continentes (1)”. Los condenados de la tierra del siglo XX convertían así la capital cubana en el espacio de todos los posibles emancipadores, el lugar donde organizar solidaridades concretas, el sitio en el que anticipar colectivamente un futuro sin colonialismo y sin imperialismo.

Durante doce días militantes y dirigentes de cientos de organizaciones intercambian análisis políticos, comparten sus estrategias y tácticas, elaboran juntos las convergencias necesarias de sus luchas. El acontecimiento, cuyos participantes viven como un verdadero congreso de los pueblos y naciones dominados por el imperialismo, adquiere una indiscutible dimensión histórica, como atestiguan las reacciones que suscita.

Not@s editoriales

Karl Marx & Friedrich Engels: Prólogos a varias ediciones del Manifiesto del Partido Comunista Flacso
'Das Kapital' fully digitized — Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam
Karl Marx: Prólogo a la primera edición alemana de El Capital — El Viejo Topo
Manuel Sacristán: Prólogo de la edición catalana de El Capital — Rebelión
Jaime Ortega Reyna: Marx y Freud en América Latina — AcademiaEdu
Andrea Baldazzini: Note su “Il Mediterraneo” di Fernand Braudel — Pandora
Las ediciones de la obra de Gramsci — Mundo Untref
Reyes Mate: Correspondencia entre Theodor Adorno & Gershom Scholem: razón y mística — ABC
Reseña crítica de 'The Limehouse Golem': caza al asesino, la búsqueda de un psicópata en el Londres de finales del siglo XIX — El Mundo