16/3/16

Luis Buñuel. Vivo, por eso soy feliz — Jorge Gorostiza

Alguien   |   Antes de cumplir los 30, cuando se le preguntaba por las posibilidades de que el cine español llegase algún día a alguna parte, Luis Buñuel (1900-1983) se mostraba escéptico: “Ni las presiento. Quizá con el tiempo salga del paso lo mejor que pueda. Me parece esta una cuestión de clima, de historia, de raza, de geografía. Si me preguntaran en Norteamérica por las posibilidades de que los Estados Unidos lleguen a ocupar un alto puesto en el mundo de la pintura, respondería al instante: Nazcan ustedes como nosotros, españoles o italianos".

Para Buñuel el cine no fue arte, no al menos en el concepto tradicional de arte que se manejaba entonces. “Es una industria. Nace del estándar, de la división del trabajo”. ¿Y el arte te interesa?, le preguntaría Dalí, todavía su amigo antes de causarle problemas en EEUU por airear su anticlericalismo, el peor pecado para el imperio: “Nada, y aún menos el artista”.

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