15/9/16

Bernie Sanders. Sus principales ideas para Estados Unidos

Las ideas-fuerza de un atípico candidato presidencial ‘born in the USA’
Salvador López Arnal
 No es improbable que lo que el título del libro anuncia sea la principal crítica que se le puede formular: son ideas para Estados Unidos. Tal vez... pero no del todo. Veámoslo. No es necesario presentar a estas alturas a Bernie Sanders [BS]. Un político profesional norteamericano, senador independiente (demócrata desde 2015) por Vermont, raro, muy raro. De estudiante fue miembro de la Liga Socialista de la Juventud y activista del Movimientos de los Derechos Civiles. No más pero tampoco menos. Se opuso, casi en minoría unitaria, a la intervención imperial USA en la segunda guerra del Golfo (no puedo precisar su posición en la primera). No recuerdo ninguna campaña electoral presidencial usamericana en los últimos cincuenta años que tenga tanto contenido político-social como la suya. Ninguna.

El editor y autor del prefacio es Jonathan Tasini: escritor, consultor de estrategias de organización (ignoro el contenido temático de esta singular tarea), analista político y económico y colaborador de The Wall Street Journal, Business Week, Playboy, The New York Times, The Washington Post, Los Angeles Times. Nadie sobre el que se pueda sospechar tenencia de gotas de “radicalismo antisistema” en sus venas, arterias y capilares. Durante trece años ha sido presidente del Sindicato Nacional de Escritores.

El libro que comentamos está organizado del siguiente modo: un prefacio del editor, una introducción general y veinte apartados: Economía, Educación, Wall Street, Impuestos, Los trabajadores, Libertad individual, Valores familiares, Política exterior, etc. En cada uno de ellos, unas citas iniciales, una breve presentación del editor, una cuidada selección de textos del senador-candidato y una nota final con lo ya hecho práctica, políticamente.

Bernie Sanders
No es ciertamente BS un político o activista revolucionario. No, no lo es; sin atisbo para ninguna duda. No es, por supuesto, el Ernesto Guevara de Vermont. Desde nuestras coordenadas políticas, diríamos que, en algunos temas, está ubicado en un centro izquierda consistente, no parlanchín o publicitario. Sea como fuere, no está nada mal, pensando en términos USA (y también en los de la UE realmente existente), la defensa de ideas-fuerza como las siguientes, que son los ejes de su campaña por la nominación demócrata: “Podemos vivir en un país 1. Donde todas las personas tengan atención sanitaria como un derecho, no como un privilegio. 2. Donde todos los padres y madres puedan recurrir a servicios de atención a la infancia asequibles y de calidad y donde todos nuestros jóvenes cualificados puedan ir a la Universidad, con independencia de cuál sea su renta. 3. Donde todo anciano pueda vivir con dignidad y seguridad y no se vea obligado a escoger entre medicinas o alimentos 4. Donde todos los veteranos que han defendido a esta nación reciban la atención sanitaria de calidad y las prestaciones que se han ganado y se les brinde el respeto que merecen. 5. Donde todas las personas, con independencia de su raza, religión, discapacidad u orientación sexual, disfruten de la promesa plena de igualdad que es nuestro sello distintivo como estadounidense desde los orígenes de nuestra nación“ (pp. 25-26). No es un programa obrero; desde luego que no. Y, además, no todos los veteranos usamericanos lo han sido por defender, lo que se dice defender, a Estados Unidos y es más que discutible que la promesa de igualdad, en el buen sentido del concepto que lo tiene, sea un rasgo memético de la cultura usamericana desde sus orígenes. Añado si se quiere que no son las tesis (leninistas) de abril pero las cinco consideraciones suenan casi a “izquierda extrema” si pensamos en aquellas coordenadas y en las políticas imperiales internas en estas últimas décadas.

Lo interesante del libro, de eso hablamos, no de la lucha por la nominación presidencial en USA (aunque probablemente la edición americana del libro tenga también la finalidad de ayudar a la campaña), son las reflexiones e informaciones inesperadas que podemos leer en algunos apartados. Algunos ejemplos, hay muchos más:
1. “Lo cierto es que la cifra de desempleo real no es del 5,4% que leemos en los periódicos. Si incluimos a los trabajadores que han dejado de buscar empleo, o a quienes trabajan a tiempo parcial pero querrían trabajar a tiempo completo, se aproxima al 11%. El desempleo juvenil supera el 17% y el desempleo juvenil entre población afroamericana es muy superior. Es vergonzoso que hoy en día tengamos 45 millones de personas que viven en la pobreza...” (p. 17)
2. “Hoy día, cuando los trabajadores se interesan por crear sindicatos, el 92% de los empleadores del sector privado obliga a los empleados a asistir a reuniones a puerta cerrada para que escuchen propaganda antisindical; el 90% pide a los supervisores que asistan a sesiones de formación para aprender a atacar a los sindicatos; el 78% pide a los supervisores que difundan mensajes antisindicales entre los trabajadores que tienen a su cargo; y el 75% contrata a asesores externos para desarrollar campañas contra los sindicatos. Sólo en 2005, más de 30.000 trabajadores sufrieron discriminación, reducción de salarios o, incluso, pérdida del empleo por ejercer su derecho constitucional a la libertad de asociación; un derecho garantizado por la Constitución de Estados Unidos”. (p. 92)
3. “Hoy día, solo seis grandes instituciones financieras tienen activos por un valor total de casi 10 billones (millones de millones) de dólares, lo que equivale casi al 60% del PIB [de USA; unas 10 veces el PIB de España]. Esos bancos descomunales gestionan más de dos tercios de todas las compras con tarjeta de crédito, suscriben el 35% de las hipotecas y controlan casi la mitad de todos los depósitos bancarios de este país”. “En la actualidad, después de que hayamos rescatado a todos aquellos grandes bancos, tres de cuatro de ellos son mucho más grandes que antes” (p. 73, p. 71).
Volviendo a las elecciones. ¿Es lo mismo Sanders que Clinton, dos caras apenas diferenciadas de la misma moneda? Pues parece que no. La campaña de Sanders ha recaudado 212 millones. Casi lo mismo que Clinton se dirá. Diferencia sustantiva: 2,4 millones de ciudadanos de base han hecho 7,6 millones de contribuciones con una media de 27 dólares. Un nuevo récord para un candidato presidencial. El 1%, demostrado está, no es necesario para una campaña ciudadana y popular. Hay más: los grandes medios americanos liberales como el Times, el Washington Post o la CNN utilizan todos los medios para neutralizar una amenaza anti-sistema, piensan ellos, llamada Bernie Sanders. Buena señal, no es la voz de estos amos.

En síntesis: ¿es imprescindible la lectura del libro comentado? No, desde luego que no. Pero no perjudica hacerlo y ayuda a entender el nerviosismo de algunos sectores de las clases dominantes y hegemónicas en USA. El senador Sanders no es de lo suyos. Barbara Ehrenreich, que vive en el corazón de la bestia, lo ha dicho así, exagerando un pelín, sólo un pelín: “Este es, sin duda, el libro más relevante de 2016”. Uno de los más relevantes quiso decir para la rebelde e indignada cultura de la activa oposición norteamericana.
http://www.elviejotopo.com/


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