6/7/15

Lecturas emergentes sobre danza contemporánea

Felipe Kong Aranguiz   |   1. Partimos de la convicción de que cada actividad humana produce su propio pensamiento, esencialmente antes de que una teoría venga a tomarla como objeto. La confección de un vestido, la limpieza de una calle, la preparación de una comida o la vigilancia de un lugar no sólo exigen que las inteligencias se pongan en juego para realizar un fin, sino que además van dejando un resto de pensamiento en este proceso que puede (tanto como no puede) acumularse y enriquecerse con el tiempo. Cuando una actividad llega al punto de verse rodeada por este pensamiento que emerge de sí se habla de que se ha convertido en un “arte”: el arte de cocinar, el arte de amar, el arte de jardinear. Esto, independientemente de lo que consideramos culturalmente como “las artes”, que tienen una historia especial, una posición que las distingue del resto de las actividades en tanto forman parte de una institución o un canon.

La danza es un arte, en estos dos sentidos. Pero nos interesa más el primero que hemos dado: la danza como actividad que se piensa a sí misma. Ahora bien, ¿puede decirse propiamente que la danza es una actividad? ¿Qué se hace cuando se baila? Pareciera que nos mantenemos en un plano de puro movimiento, previo a la acción que tiene un fin, o al menos un sentido.

Visiones de la Libertad. La Habana, Washington, Pretoria y la lucha por el sur de África – Piero Gleijeses

Ricardo Alarcón de Quesada   |   El jueves 25 de junio de 2015 The New York Times destaco en su portada un artículo sobre Angola, país que define simplemente como “rico en petróleo y diamantes”. El autor parece preocuparse por la situación social y especialmente por la salud de los niños y encuentra en la incapacidad de los gobernantes y la corrupción las causas de los problemas que afectan a la población de un territorio que, no se cansa de repetir, es, sin embargo, “rico en petróleo y diamantes”. Nada dice el artículo sobre la brutal explotación colonial de casi cinco siglos, ni de la invasión surafricana, con el respaldo de Washington, para tratar de impedir su independencia, no menciona la cruel guerra desatada por los racistas, ni la muerte y la destrucción que provocaron a ese país desde su nacimiento. 

Not@s editoriales

Karl Marx & Friedrich Engels: Prólogos a varias ediciones del Manifiesto del Partido Comunista Flacso
'Das Kapital' fully digitized — Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam
Karl Marx: Prólogo a la primera edición alemana de El Capital — El Viejo Topo
Manuel Sacristán: Prólogo de la edición catalana de El Capital — Rebelión
Jaime Ortega Reyna: Marx y Freud en América Latina — AcademiaEdu
Andrea Baldazzini: Note su “Il Mediterraneo” di Fernand Braudel — Pandora
Las ediciones de la obra de Gramsci — Mundo Untref
Reyes Mate: Correspondencia entre Theodor Adorno & Gershom Scholem: razón y mística — ABC
Reseña crítica de 'The Limehouse Golem': caza al asesino, la búsqueda de un psicópata en el Londres de finales del siglo XIX — El Mundo