20/5/15

Karl Marx in preda alla depressione: ‘Sangue e plusvalore’ di Luca Cangianti

Marco Zerbino   |   “Caro Frederick, il gran freddo che è sopravvenuto qui e l'assoluta mancanza di carbone nel nostro alloggio mi costringono – sebbene questa sia per me tra tutte le cose del mondo la più penosa – a chiederti di nuovo del denaro. Mi ci sono deciso soltanto in seguito alla forte pressione esterna. Preferirei stare cento tese sottoterra piuttosto che seguitare a vegetare così. Tornare sempre importuno agli altri e per di più personalmente esser tormentato di continuo dalle più meschine miserie, alla lunga è cosa insopportabile”

A scrivere queste amare righe indirizzate all'amico Engels è un Karl Marx in preda alla depressione e allo sconforto. Siamo nel gennaio del 1858 e il filosofo, esiliato a Londra da quasi un decennio in seguito al fallimento della rivoluzione tedesca del 1848, assediato da creditori che poche settimane prima aveva descritto in un'altra lettera come “lupi famelici”, assillato dall'indigenza e da vari problemi di salute, attraversa nei primi mesi di quell'anno un periodo particolarmente duro sul piano personale, tanto da mostrare i segni di una rassegnazione che suona un po' come un disarmante contraltare simbolico all'iconografia “diamat” del quadruplice profilo trionfante

Michael Lebowitz y Las contradicciones del ‘socialismo real’. El dirigente y los dirigidos

Un ‘No’ al marxismo de axila
Eduardo Montes de Oca   |   Al parecer, es agua pasada la época en que, en el orbe autodenominado socialista, los “marxistas de axila” –de sobaquera, les llamaban los cubanos- enfrentaban problemas prácticos, empíricos, portando sin tregua un mamotreto de filosofía, economía política, comunismo dizque científico, allí en ese a menudo agreste espacio anatómico, como para demostrar con fe de cruzados que ellos sí estaban al tanto de las “sugerencias” –ordeno y mando- de los camaradas Karl, Friedrich y Vladímir… En un tiempo, igualmente Iósif.  Pero no venimos aquí de francotiradores retrospectivos. Porque quién quita que, de alguna manera, en alguna ocasión, no nos hayamos despeñado por el mismo error: coincidir con los manuales, esos pasajeros de axilas irredentas, en remarcar en demasía, absolutizar, la significación de las fuerzas productivas (ojo con el otro extremo: el de negar su proverbial importancia), en su contradicción con las relaciones de producción, en detrimento de las personas de carne y hueso, que no rinden pleitesía a los “determinismos”, como no consideraba el propio Marx que el capitalismo caería prácticamente solo, por obra y gracia de su paradójica naturaleza intrínseca. 

Not@s editoriales

Karl Marx & Friedrich Engels: Prólogos a varias ediciones del Manifiesto del Partido Comunista Flacso
'Das Kapital' fully digitized — Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam
Karl Marx: Prólogo a la primera edición alemana de El Capital — El Viejo Topo
Manuel Sacristán: Prólogo de la edición catalana de El Capital — Rebelión
Jaime Ortega Reyna: Marx y Freud en América Latina — AcademiaEdu
Andrea Baldazzini: Note su “Il Mediterraneo” di Fernand Braudel — Pandora
Las ediciones de la obra de Gramsci — Mundo Untref
Reyes Mate: Correspondencia entre Theodor Adorno & Gershom Scholem: razón y mística — ABC
Reseña crítica de 'The Limehouse Golem': caza al asesino, la búsqueda de un psicópata en el Londres de finales del siglo XIX — El Mundo