22/1/14

‘Bajtín desenmascarado. Historia de un mentiroso, una estafa y un deliro colectivo’ | Jean-Paul Bronckart & Christian Bota

Hélène Maurel-Indart  |  “El caso Bajtín: ¿el fin de un tabú?” El examen riguroso, completo y convincente al que proceden Jean Paul Bronckart y Christian Bota sobre la paternidad de Bajtín respecto a ciertos textos de Volóshinov y Medvédev era muy esperado. El tema es complejo y persisten, según los mismos autores, zonas oscuras sobre ciertos aspectos. Sin embargo, tras la lectura de este libro-investigación comprendemos cómo pudo construirse a partir de los años 1960 la figura de M. Bajtín en detrimento del reconocimiento de los aportes hechos por Volóshinov y Medvédev, fallecidos demasiado tiempo atrás como para poder defenderse y hacer valer la autenticidad y originalidad de sus respectivas obras.

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Apoyándose al mismo tiempo en elementos biográficos e históricos en la primera parte y en el análisis comparativo de los textos en la segunda, los dos especialistas de Bajtín se entregan a una auténtica demostración.

Las razones políticas que han podido llevar a ciertos “promotores moscovitas” en los años 1960-1970 a erigir a Bajtín como figura intelectual de primer orden pueden comprenderse fácilmente en el marco de la propaganda de la época: “en un contexto de decadencia del marxismo-estalinismo oficial, a algunos les pareció útil disponer de una figura histórica capaz de erigirse en icono de la libertad y Bajtín presentaba a este fin el perfil ideal” (pp.193-194)1. Sobre todo tras su integración en el sistema estalinista a finales de los años 1930: en 1933, después de su exilio en Koustanái, trabaja como consejero en el Consejo del Distrito, en buen entendimiento con las autoridades; participa en el proceso de colectivización de la agricultura. Acaba así su reticencia al régimen soviético, al cual no sobrevivió Medvédev, fusilado en 1938. De aquí el culto a la personalidad del que Batjín fue objeto en la Unión Soviética. A ello, así como a su glorificación, contribuyó ampliamente la traducción de su obra en Europa.

Menos comprensible es que todavía hoy ciertos comentaristas sigan fascinados por esta sacralizada figura. Aunque la mayoría de ellos conceden a Volóshinov y Medvédev una parte de creatividad en el círculo de Bajtín, en una especie de ceguera, incapaces de renunciar a una forma de idolatría, continúan considerando como alumnos del maestro a dos autores que, sin lugar a dudas, fueron para él no sólo sus protectores sino también sus negros2. El mito del “círculo de Bajtín” persiste, a pesar de que el presunto maestro habló del “circulo de Medvédev”. De entrada, Bota y Bronckart reconocen la clarividencia crítica de Julia Kristeva en “Una poética en ruinas”3, prefacio de 1970 a la primera traducción francesa del Dostoievski de 1963. Kristeva puso en evidencia las divergencias conceptuales entre, por un lado, el Dostoievski de Bajtín, que adopta un “lenguaje humanista, véase celadamente cristiano”, lejos de la perspectiva marxista, y por otro lado, El método formal en los estudios literarios4 de Medvédev de inspiración netamente marxista, de un marxismo razonado que, si bien critica el formalismo, sabía reconocerle innovaciones interesantes. Las orientaciones de los dos autores se distinguen claramente en estos dos textos y la impronta de Medvédev en modo alguno puede ponerse en duda.

Otros críticos como Matejka también han destacado los “problemas de autoría y de autenticidad textológica”5 que afectan a los estudios bajtianos. Matejka subraya, según los términos de Bronckart y Bota, “las diferencias radicales de posicionamiento epistemológico entre los escritos de Bajtín de principios de los años 20 y los de los dos autores excluidos: los textos de Volóshinov y de Medvédev abogan por una aproximación dialéctico-materialista de todas las esferas de la creación ideológica, algo que no podía dejar de entrar en clara contradicción con la estética antimaterialista del cristiano Bajtín” (p.207). En cuanto al concepto de dialogismo atribuido tradicionalmente a Bajtín como uno de sus mayores logros, Cohen6 no es el único en advertir que los textos no discutidos de Volóshinov como El discurso en la vida y el discurso en la poesía 7 de 1926, anterior al Dostoievski de 1929, ya hacen referencia a él, como “estructurador y constituyente de todo tipo de enunciado”, según la definición de Bronckart y Bota (p. 464). La noción de dialogismo, lejos de ser una construcción intelectual de Bajtín, aparece más bien como fruto de la reflexión de sus predecesores. El mismo Bajtín, en su obra de juventud titulada Por una filosofía del acto8, editada en 1986 y traducida al francés en 2003, está impregnado de la ideología eslavófila de finales de siglo XIX según la cual Rusia debía protegerse del racionalismo occidental responsable de la pérdida de la unidad interior del hombre. Esta búsqueda de “la unidad subjetiva del hombre dotado de percepción y voluntad”9 se refleja, según Bajtín, en el trabajo creador, como explica en “El problema del contenido”: “La unidad de la forma estética es pues la unidad de la posición del alma y de un cuerpo activo”.10 Bajtín reivindica claramente un monologismo radical, alejado de las teorías sobre el dialogismo del cual habría sido precursor.

Las conclusiones que se extraen de Bajtín desenmascarado tienen importantes consecuencias e imaginamos qué fuerte inercia ha hecho falta afrontar para llegar a publicar una obra como ésta.Uno se puede fácilmente imaginar las críticas, posiblemente violentas, que va ha suscitar. El coro del “todo-Bajtín” está dispuesto a desenfundar sus armas, retorciendo una vez más los hechos. Están en juego fuertes cuestiones ideológicas: no se desmonta de su pedestal la estatua del comendador alrededor del cual se ha forjado una obra crítica cuyo alcance en adelante debe ser relativizado. No es solo, en efecto, la obra misma de Bajtín la que es puesta en cuestión en toda su extensión, al tener que devolver a sus auténticos firmantes, Volóshinov y Medvédev, los textos “disputados”, más aun, es la misma coherencia y la originalidad del corpus propiamente bajtiano las que pierden su legitimidad. Tantas son las contradicciones conceptuales que aparecen.

El ejemplo del Dostoievski es determinante. Bronckart y Bota explican como la publicación de esta obra al cuidado de Medvédev en 1929, permitió a Bajtín, detenido a finales de 1928 o principios de 1929, aliviar su pena en un exilio de seis años en Kazajistán. Bajtín manifestó efectivamente un activismo religioso contrario a la política estalinista de la época.Es importante observar las modificaciones introducidas en esta versión del Dostoievski de 1929 llamada prínceps, en su publicación de 1963. Respecto a la obra inicial varios críticos, como Nikolev en 1995 y Hirschkop en 1999, señalaron dos orientaciones diferentes: una, originada por las preocupaciones religiosas propias de Bajtín, la otra, cercana a las tesis desarrolladas en los textos disputados caracterizadas por la influencia marxista. Parece ser que Medvédev habría aportado su toque personal a la primera versión para hacer el texto publicable y asegurar así una notoriedad a Bajtín en un momento en el que tanto la necesitaba después de su detención, durante la campaña por su liberación organizadapor sus amigos. El propio Medvédev publicó en 1921 unartículo sobre Dostoievski en Iskusstvo. Borcharov y Kozhinov trabajaron en la reedición del Dostoievski y del Rabelais. Sin embargo, en la versión reelaborada de La Poética de Dostoievski de 1963, traducida al francés en 1970, se omitieron pasajes enteros del texto inicial que contenían formulaciones análogas a aquellas de las dos principales obras disputadas. ¿Se trataba de borrar los trazos de las contribuciones particularmente las de Medvédev?
La tesis de Bajtín sobre Rabelais plantea también la cuestión de los abusivos préstamos en obras anteriores. Poole11 señala la copia sin comillas de muchas páginas de la obra Individuum in Cosmos publicado por Cassirer en 1927. Se suman al abuso de textos firmados por Medvédev y Volóshinov, interrogantes sobre la práctica del plagio.

Respecto al principio de suplantador del que se benefició Bajtín gracias a Volóshinov y Medvédev, las explicaciones parecen contradecirse hasta el punto de anularse. Bajtín aceptó publicar dos obras importantes bajo el nombre de sus amigos: El método formal en los estudios literarios,bajo el nombre de Medvédev en 1928, y Marxismo y filosofía del lenguaje bajo el nombre de Volóshinov en 1929. ¿Por qué? Primeramente, hay que saber que esta revelación nunca fue confirmada por Bajtín en un documento oficial, que sus declaraciones tardías fueron fluctuantes y que fue en una conferencia de 1970 donde Ivanov12 lanzó esta idea. Se ha invocado a la ligera la modestia de Bajtín; pero sobre todo es su teoría sobre el dialogismo y sobre la polifonía la que justificaría esta interferencia de la paternidad de los textos. Entonces, ¿por qué una firma y no la otra? En la hipótesis según la cual hubo un círculo Bajtín donde se elaboraban colectivamente las obras, mal se entiende este tráfico de firmas. Sería de esperar más bien una firma colectiva. Por lo demás, parece materialmente inconcebible que Bajtín, enfermo y buscando medios de subsistencia,hubiera podido producir en el espacio de tres años cuatro libros tan importantes: en 1927,Freudismo firmado por Voloshinov; en 1928, El método formal en los estudios literariosfirmado por Medvédev; en 1929, Marxismo y filosofía del lenguaje, firmado por Volóshinov, así como el Dostoievski firmado por Bajtín. Por otra parte, como indica Julia Kristeva en su prefacio a la traducción francesa del Dostoievski, ¿por qué Bajtín no toma en consideración el freudismo sobre el que escribe al mismo tiempo en Freudismo? ¿Por qué despojar de sus obras a estos dos brillantes universitarios que fueron Medvédev y Volóshinov y obstinarse en hacerlos pasar por mediocres alumnos del maestro, algo que desmientes los testimonios biográficos de ambos autores? Uno y otro realizaron, efectivamente, una carrera universitaria, desarrollando sus investigaciones principales en el ILIAZV, Instituto de Historia de la Literatura comparada de Lenguas y Literaturas del Este y de Oeste de Leningrado.

Era necesario que un estudio en profundidad sobre la problemática de los “textos disputados” hiciera balance de los años de propaganda y de crítica distorsionada por la denegación de las obras de Medvédev y Volóshinov. Estamos ante una obra que no dejará de suscitar nuevos enfoques, nuevos avances hacia una cada vez más precisa identificación de los aportes reales de la obra de Bajtín cuya sacralización no se puede seguir justificando. Un nuevo y fecundo texto que permitirá superar los tabús y las incoherencias demasiado tiempo perpetuadas, en términos de Morson13 de 1986, por la “Bakhtin industry“.

Notas

1Todas la referencias son a la edición francesa (N.d.T).
2 Hemos traducido “substituts d’écriture” por negro que la RAE define como persona que trabaja anónimamente para lucimiento y provecho de otro, especialmente en trabajos literarios. (N.d.T).
3“Un poétique ruinée”, en Mikhail BAKHTIN, La poétique de Dostoiesvki,Paris, Seuil, 1970, pp. 5-27.
4La Methode formelle en littérature, éd. crítica y traducción de Bénedicte VAUTHIER y Roger COMTET, postfacio de Youri MEDVEDEV, Toulouse, Presses universitaires du Mirail, 2008 (éd. original en ruso, 1928)
5Ladislav MATEJKA, “Deconstructing Bakhtin”, en Calin Andrei MIHAILESCU y Walid HARMANEH (ed.),Fiction Updated. Theories of Fictionality, Narratology and Poetics, Toronto, University of Toronto Press, 1996, p. 257.
6Thomas D. COHEN, “”Well!”: Voloshinov’s Double Talk”, en SubStance, 21, 1992, pp.91-101.
7En Tzveran TODOROV (Ed.), Mikhail Bakhtine le principe dialogique, trad. Georges PHILIPPENKO y Monique CANTO, Paris, Seuil, 1981 (éd. original en ruso: 1926). pp. 181-215.
8Pour une Philosophie de l’acte, traducción del ruso por Ghislaine CAPOGNA BARDET, prefacio de Sergei BOCHAROV, anotaciones de Sergei AVERINTSEV. Lausanne, L’Age d’Homme, 2003.
9“Le Problème du contenu, du matériau et de la forme”, en Esthétique et théorie du roman, trad. Daria OLIVER, Paris, Gallimard, 1978, p. 77.
10Ibid. p. 76.
11Brian POOLE, “Bakhtin and Cassirer: The Philosophical Origin of Bakhtin’s Carnival Messianism”, en The South Atlantic Quaterly, 97, 1998, pp. 537-579.
12La presentación fue traducida en 1973 en la revista americana Soviet Studies in Literature con el título “The Signifiance of M. M. Bakhtin’s Ideas on Sign, Utterance and Dialogue for Modern Semiotics”.
13Gary Saul MORSON, “The Bakhtin Industry”, en The Slavic and East European Journal, 30, 1986, pp. 81-91.

Traducción del francés por Iván Gordillo
  




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